jueves, 5 de marzo de 2009

Juan Raúl sobre Carlos María Fresia


Como es de conocimiento de todos, el día martes 3 se le rindió homenaje al Escribano Carlos María Fresia, una de las sorpresas que se le tenía guardada era la de la presencia medio secreta, medio pública de Juan Raúl, a quien el azar le jugó una mala pasada y no pudo estar presente, por eso a los efectos de estar presente por lo menos en el espíritu del homenaje, mandó estas líneas que compartimos con ustedes.

Carlos María Fresia es alguien en mi vida. Es parte de mi paisaje. Noventa años siendo un hombre bueno. Como muchos saben quise darle la sorpresa de estar en Florida, pero la delicada enfermedad del hijo de un amigo me lo impidió.
Lo imagino en Sarandí Grande, rodeado de seres queridos y familiares. Un nieto suyo sigue sus pasos políticos, en este Partido que es un permanente semillero, almácigo y bosque, para dar cobijo a la comunidad nacional.
Tenía yo 18 años en la elecciones de 1971. No era mi primera campaña electoral. EN el 58 vi, en el 61 papá me hacía anunciar candidatos en la tribuna, siendo apenas un niño y en el 66 ya tenía mi comité. Pero en el 71 me debutaba como ciudadano. Votaba por primera vez haciéndolo
por mi padre. Y allí nací a la vida cívica junto a un puñado de hombres que seguirán siendo ejemplo para muchas generaciones.
Conocí a Fresia en una cena en la que el flamante Movimiento Por la Patria organizó para poder recaudar fondos. $5000 el ticket. No recuerdo qué pesos eran… viejos, uruguayos, nuevos pesos, eran cinco y era mucho. Wilson habló con un poco de… timidez. Primer dijo “Esto no
es un evento… es una estafa” Era una figura en ascenso pero le daba cosa pedir plata para su campaña. Agregó “yo soy como el Padre Tamburini, luego de hablar paso la canastita.”
Estaban Don Perico Zabalza, Don Julio Arocena Folle… y Fresia. Con esa mirada serena, sonrisa insinuada y su indisimulable condición de hombre BUENO. Hombre de bien, si claro, pero bueno. Bueno de bondad.
Terminó de hablar Wilson y levantó una copa y dijo “por el nuevo Caudillo.” No se cuántos habrán reparado en aquella frase. No dijo candidato, ni líder, ni orientador, dijo Caudillo. Y hoy cuando desde todas las filas, fronteras y divisas algún uruguayo recuerda a Wilson, ineludiblemente se refiere a él como EL ULTIMO CAUDILLO.
Vinieron las elecciones, la nueva bancada. Vino el golpe que echó a los diputados electos, vino la persecución. Empecé a recorrer el país en reuniones emi secretas para organizarnos, vino la apertura en Argentina primero, luego en Uruguay, vino el regreso, el Ciudad de Mar
del Plata II, vino la cárcel, las elecciones con proscritos y vino la libertad de Wilson. Allí, siempre estuvo Fresia. En el recuerdo imborrable. En el ejemplo referente obligatorio. En la dimensión
humana, un privilegio.
JUAN RAUL FERREIRA

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