martes, 26 de agosto de 2008

ALIANZA DE FLORIDA CON NUEVAS ADHESIONES

José Miguel Hansz, Gervasio Martínez, Esc. Carlos María Fresia, y el Senador Eber Da Rosa, en un momento de la reunión.
El pasado viernes 23, se llevó a cabo una reunión con el ex diputado Wilsonista Esc. Carlos María Fresia de Sarandí Grande, en la oportunidad estuvieron presentes el Secretario General de ALIANZA NACIONAL Senador Eber Da Rosa, así como los dirigentes departamentales Gervasio Martínez y José Miguel Hansz.
La ocasión fue propicia para hablar con el veterano dirigente, de aspectos vinculados con la realidad política nacional y departamental, así como también de lo estrictamente local. El Escribano Fresia, supo ocupar destacados puestos de responsabilidad; a las dos veces que fue diputado hay que sumarle también su actuación en la subsecretaría del Ministerio del Interior, junto al recordado Adolfo Tejera, durante el segundo gobierno blanco.

El Escribano Fresia, adhirió a la precandidatura del Dr. Jorge Larrañaga y ALIANZA NACIONAL, ofreciéndose a trabajar en pos de que Jorge Larrañaga sean presidente de la República y que Gervasio Martínez ocupe la banca que él tan dignamente supo ocupar en representación de nuestro departamento.

¿SERÁ POSIBLE SIN PARTICIPACIÓN DE TODOS?



AGENCIA DE DESARROLLO ECONÓMICO EN FLORIDA

La noticia del proyecto de creación de la Agencia de Desarrollo Económico en Florida (ADEF) provoca en los integrantes de Alianza Nacional sentimientos encontrados, por una parte puede ser la concreción de un viejo sueño.

Gervasio ha sido el principal impulsor en nuestro departamento de la idea de Agencias de Desarrollo según el modelo español y nos ha convencido a todos; tan es así que Guillermo Montaño, en nombre de toda Alianza, presentó en la JDF a fines del año 2005 un proyecto para Agencias de Desarrollo Regionales, existe también un proyecto de ley sobre este tema presentado por el Diputado Pablo Iturralde con el asesoramiento del propio Gervasio. No tenemos ninguna duda que la ADEF va a ser positiva…siempre y cuando se instrumente bien.

En la base del éxito de la ADEF se encuentra la participación de lo público con lo privado, de agentes económicos con los sociales, basta leer el proyecto para apreciar que el verbo participar abunda. Sin participación el proyecto fracasará.

¿Porque tenemos dudas? El FA en Florida sigue la línea del gobierno nacional; es excluyente, sectario y arrogante, considera que la mayoría dada en el momento electoral le confiere la verdad y la razón. No existe en la gran mayoría del FA el concepto de respeto a las minorías.

En el proyecto se mencionan una serie de proyectos de tipo participativo impulsados por gente de Alianza (creación del Banco Apícola (03), Integración del Asentamiento Prado Español (02-05), y el Programa Emprende comenzado por Gervasio y José Miguel en el 2002); aquel está asesorando a varias intendencias sobre este tema.

Los floridenses no sabíamos nada que había comenzado (los plazos van desde julio 08 a enero 2010), en el cronograma del proyecto figuran para el mes 1 (julio 08) Reuniones de presentación, para el mes 2 (agosto 08) Convocatoria a actores políticos, económicos y sociales interesados; ¿alguno de nosotros escuchó algo? ¿fue invitado a alguna reunión?…¡¡¡NO!!! Seguramente este tema es solamente para los elegidos, para los compañeros…los demás que se aguanten, para que votan otras opciones políticas!!!

Para manejar proyectos en los que la participación es la base del éxito hay que tener vocación de dialogar, de escuchar, de delegar y de descentralizar y como todos sabemos lo anterior no condice con la actitud centralista y dirigista del FA.

A modo de ejemplo; si nos hubieran consultado les habríamos ahorrado a los floridenses un viajecito que nos va a costar $120.000, igual les damos el dato muchachos, no tienen que ir hasta Rafaela el mes que viene, con arrimarse a Juan Lacaze basta para conocer experiencias exitosas. Bueno…menos mal que no les dio por irse hasta España.

Dr. Carlos Córboba

Edil Departamental

Larrañaga concreta reuniones bilaterales en Colorado


EL PRESIDENTE DEL DIRECTORIO BLANCO PARTICIPA DE LA CONVENCIÓN DEMÓCRATA
El presidente del Directorio del Partido Nacional, senador Jorge Larrañaga (Alianza Nacional), concretó varias reuniones bilaterales mientras participa de la Convención Demócrata que proclamará al candidato Barack Obama.

El legislador blanco informó a Ultimas Noticias desde la ciudad de Denver, Colorado (Estados Unidos), que el domingo mantuvo una extensa entrevista con el ex presidente chileno Ricardo Lagos, y ayer lo hizo con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien además es posible candidato a la presidencia en Chile.

"Tuve la oportunidad de conversar con Lagos, una personalidad estupenda, un ex presidente que se retiró de su mandato con alto grado de popularidad; conversamos un rato largo", relató a este medio Jorge Larrañaga. Durante la jornada de ayer lunes, el líder nacionalista se entrevistó con el embajador de Uruguay en ese país, Carlos Gianelli, el otro uruguayo que participa del evento, en un salón contiguo a la sede de la Convención.

El foro internacional del que participan cerca de 500 representantes de distintas partes del mundo, como ex presidentes, ministros de Estado y primeros ministros, comenzó el domingo analizando el papel de las elecciones primarias, siguió ayer con el tópico "Foto de política doméstica" y continúa hoy con un foro de asuntos internacionales. "Vamos a participar del foro donde van a estar los ex presidente de Chile, Noruega, Irlanda, Perú y Canadá, entre otros, que apunta a reflexionar sobre las respuestas de la democracia", agregó el senador blanco a Ultimas Noticias.

Sobre el posible encuentro con el presidenciable Obama, Larrañaga explicó que "está para determinarse", porque "hay una cantidad enorme de invitados, de África, India, Japón, Europa y todas partes del mundo", aunque "tentativamente hay posibilidad de estar en un grupo el día jueves, pero no está confirmado".

Destacó que Colorado está "poco menos que invadida por el partido Demócrata".
Fuente: Diario ULTIMAS NOTICIAS, martes 26 de agosto de 2008

'Tengo enormes diferencias con Mujica, pero eso no me impide dialogar'


Jorge Larrañaga. Un mano a mano sin temas tabú con el precandidato blanco
Sanducero y dos veces intendente de aquel departamento; abogado, actual senador y presidente del Honorable Directorio, el doctor Jorge Larrañaga adhiere ideológicamente a un liberalismo solidario inspirado en su mentor, Wilson Ferreira Aldunate.
Acuerdos. Larrañaga dijo que en la próxima elección "ninguno de los partidos va a tener mayorías parlamentarias" y que, por tanto, "hay que ser práctico" y abonar el tiempo de entendimientos Cómodamente instalados en su despacho del Senado, café y té mediante, don Jorge Larrañaga se dispone a responder a mis preguntas mientras Juan Milans dispara su aparato fotográfico desde diversos ángulos.

--¿Por qué un blanco lo elegiría a usted y no a Lacalle como candidato a la Presidencia?

--No me gusta hablar en contra de un compañero, voy a hablar de diferencias que son indiscutibles. Hay una diferencia generacional, también una diferencia de raíces, de dónde venimos. Hay diferencias en el posicionamiento político, en posturas en distintos temas de la vida del país. Yo soy un nacionalista wilsonista por convicción; y pretendo hacer que Wilson sea futuro y lograr que sus ideas puedan acceder al gobierno. Pienso que las diferencias van a ir emergiendo de las distintas posturas; por ejemplo, yo soy un convencido de que nuestro partido debe hacer una autocrítica, sabiendo que las cosas no suceden porque sí; el Frente no ganó la elección de 2004 por mérito exclusivo de su plataforma política sino también por errores de los otros partidos. El partido debe hacer una autocrítica de algunas políticas neoliberales que se implementaron desde el 84 al 2004. Creo que ciertos componentes de esas políticas económicas no se compadecían con buena parte de las posturas que el país reclamaba. Pero la autocrítica también debe llevarnos a reconocer que lo que ahora hace el FA con la oposición, que la excluye, se practicó desde el 84 hasta el 2004... Vamos a ser claros. No creo que sea desdoroso asumir aquellas cosas que a nuestro juicio no estuvieron en línea con lo que sostuvimos.

--¿Qué lectura debemos hacer del reciente encuentro con Mujica?

--A mí me hace gracia la crítica de algunos compañeros cuando ellos mismos habían pedido encuentros de ese tipo. Pero eso es anecdótico, forma parte del juego político. Me parece que el país necesita entendimientos y me parece que el camino que debe tomar el Partido Nacional debe ser de postular la construcción de políticas de Estado, y a partir de la realidad --a mi modo de ver indiscutible-- de que ninguno de los partidos va a tener mayorías parlamentarias, hay que ser práctico e ir abonando el tiempo de que por encima de las diferencias tengamos diálogo y entendimientos dentro del sistema políticos. He sido muy duro y he sido cuestionador de este gobierno, pero también quiero decir claramente que hay que impulsar entendimientos. Tengo enormes diferencias con el senador Mujica, las tengo desde su propia actuación a la luz de los hechos históricos, tengo diferencias con su postura actual respecto de la anulación de la Ley de Caducidad, tengo diferencias en las políticas sectoriales que debió implementar y no implementó cuando fue ministro de Ganadería... Pero, ¿eso debe impedirme dialogar? Porque si tenemos que tener coraje para criticar, también tenemos que tener coraje, decisión y razón para dialogar.

--Ahora, este último encuentro con Mujica tuvo una trascendencia mucho mayor que otros. ¿Hubo una voluntad de su parte, o de parte de Mujica o de parte de ambos de que el encuentro trascendiera?

--No hubo una deliberada actitud de magnificar la imagen del encuentro. Quizá el entorno, el lugar... El doctor Lacalle se reunió hace dos años en su casa de Montevideo con el presidente de la República, y tuvo la estridencia que tuvo en razón de que era el presidente el que se reunía con un actor político importante, y nadie se llamó a sorpresa. Esta otra reunión se hace en el centro del país, entre dos actores políticos que además no es la primera vez que se reúnen; yo me había reunido con él en su chacra, estuvimos tres horas conversando... Nos dijimos "no vamos a andar con reuniones secretas, ¿por qué tenemos que reunirnos secretamente?". Entonces, ahí estuvo toda la prensa, y me parece positivo porque además terminamos abiertamente comiendo un churrasco con todos los periodistas. Es un diferencial de la política uruguaya que el país no puede perder. Estamos en la vereda de enfrente en muchísimos temas del gobierno, pero no hay una zanja infranqueable, porque ¡pobres de los sistemas políticos que no tienen diálogo entre los partidos! Fíjese lo que pasa en Venezuela, en Bolivia en Ecuador, en Argentina...

--¿Cómo se concretaría esa idea de acuerdo?
--Creo que soy coherente con lo que he dicho siempre: yo quiero impulsar una coalición nacional; fui el primero en lanzar esa idea. Si soy el presidente de los uruguayos, quiero convocar a los mejores en la integración del Poder Ejecutivo en la integración de los entes autónomos, en la renovación de los organismos de contralor. Voy a implementar además dos mecanismos que me parecen importantes: el primero, de convocatoria periódica, bimensual, a los presidentes de los partidos de la oposición para discutir sobre los grandes temas de la vida del país; y también, vamos a tener una línea de consulta con los ex presidentes. El país no puede desperdiciar el acumulado de experiencia de los ex presidentes; creo que pueden tener un papel trascendente en la inserción internacional, en la solución de situaciones de crisis, en la capitalización de sus experiencias. Eso es lo que yo propongo como precandidato del Partido Nacional: las cosas claras, bien definidas, el camino bien indicado, bien señalizado.
Que los que me votan sepan qué votan, sepan que quiero un Partido Nacional afiliado a lo que dice su carta de principios, que postula un liberalismo igualitario y solidario; y yo le agrego liberalismo inteligente, inclusivo, incluyente, con justicia social. Ese es el centro del sistema político, esa es la línea que Wilson Ferreira le dio al Partido Nacional y bueno, es modestamente la línea que yo pretendo darle a mi partido.

--En caso de que haya balotaje entre usted y el candidato del Frente Amplio, ¿cree que contará con los votos colorados?
--En un balotaje vamos a tener aportes de todos los sectores. Creo que en función de las postulaciones que existan en los partidos es que se producirán los alineamientos, y ahí tendremos votos de colorados, del Partido Independiente, tendremos votos de la Unión Cívica y también del Frente Amplio, según quién sea el candidato que tengamos que enfrentar. Ojalá que el Frente Amplio tenga elección interna para resolver su candidato a la Presidencia, porque entonces la gente elegirá al mejor candidato para enfrentar al mejor candidato de los otros partidos; y viceversa: en el Partido Nacional la gente va a elegir al candidato que le atribuya más chances de derrotar a los otros candidatos.
Yo creo que, según lo que muestran las encuestas, va a haber segunda vuelta y nadie va a tener mayoría parlamentaria.
Y respetando enormemente a los otros partidos, la cuestión va a dilucidarse entre el candidato único de Frente y el candidato único del Partido Nacional.

--En el balotaje del 99 usted apoyó al doctor Jorge Batlle.

--Nosotros apoyamos la decisión del Directorio del Partido de hacer un acuerdo con el candidato Jorge Batlle. Después, no apoyamos la integración de ministros blancos al gabinete del presidente Batlle, y después, en el 2002, encabezamos un movimiento al interior del Partido que juntó firmas para convocar a la Convención y retirar a los ministros blancos del gabinete. Fuimos consecuentes con nuestra postura de que el Partido no necesitaba de cargos para apoyar al gobierno que se instalaba. Y prueba de ello es que después que se retiraron los ministros blancos, el partido siguió en el Parlamento apoyando las medidas centrales. Nuestra propuesta de políticas de Estado de un gobierno de coalición nacional hacia el 2010 tiene su raíz en la gobernabilidad que impulsó Wilson Ferreira en 1984.

--Usted piensa, entonces, que en caso de ganar en el balotaje, usted podría contar con el apoyo de Mujica.

--Vamos a convocar a todo el Frente Amplio como colectividad partidaria. Veremos después qué puede suceder dentro del conglomerado de izquierda, pero el país necesita políticas de Estado en materia de política internacional, en materia de defensa de la inversión para generar trabajo, en educación. El país precisa una política poblacional, el país necesita una política de desarrollo nacional integral para alentar fuertemente el crecimiento y el desarrollo del interior del país. Si el Interior no crece, el Uruguay no crece. Como hombre del Interior, creo en las políticas diferenciales desde el punto de vista tributario y tarifario, para radicar emprendimientos productivos en el Interior.
El Uruguay registra más de 700 mil compatriotas que han migrado internamente, que han cambiado de lugar dentro del territorio nacional; son corrimientos hacia el sur, hacia el área metropolitana.
Esto ha generado lo que Wilson alertó hace 30 o 40 años: un ahuecamiento del país, un vaciamiento del país. Y esto se da porque el país no tiene igualdad de oportunidades ­por lo menos en el arranque­ para todos los uruguayos. Y esto explica también por qué los uruguayos se van, y por qué se van los más capacitados, en busca de las oportunidades que el país no les brinda a nuestros jóvenes, y esto es una realidad. Si no hacemos algo entre todos, los programas partidarios pueden terminar siendo papel pintado, en los que la retórica de la promesa supera la práctica de la ejecutoria.
Fuente: Diario LA REPÚBLICA, sábado 23 de agosto de 2008

DE “PRODUCTORES” Y MURGUISTAS


A paso lento pero firme, gracias a las exitosas políticas implementadas por el gobierno frenteamplista, comienza a revertirse el proceso de extranjerización de nuestra tierra.

En efecto, cada día son más los uruguayos que favorecidos por la formidable bonanza económica que atraviesa el país aprovechan la coyuntura para invertir en él.

Así, días pasados, el Ministro de Industria, Energía y Minería, Daniel Martínez (antiguo dirigente sindical, ex Presidente de ANCAP, dirigente del Partido Socialista), adquirió en remate judicial, en Colonia Italia (departamento de San José) un campo por valor de U$S 129.800.

“Queremos invertir la plata en algo productivo” –declaró, feliz por la adquisición, el Ministro a los periodistas presentes- “Estamos trabajando para el país productivo, estamos trabajando mucho en defender que los uruguayos tengan trabajo, generen riquezas, que cada vez hagamos las cosas mejor”.

Otro indicio de que los malos tiempos quedaron definitivamente atrás lo dieron el Presidente Vázquez y el Ministro de Economía Astori, quienes el pasado 4 de agosto firmaron un decreto por el que se otorgan a 26 funcionarios de Presidencia de la República sobresueldos de entre $ 7.331 y $ 57.524 además de una “compensación especial para áreas sustantivas” de entre $ 1.546 y $ 3624. Esto le costará al contribuyente (nosotros) U$S 596.00 para sueldos y U$S 659.000 para las compensaciones, cumpliéndose así con la filosofía que llevó a la creación del IRPF: “Que paguen los de abajo, para que los de arriba vivan cada vez mejor”.

Estos bienaventurados compatriotas trabajarán en la recientemente creada Agencia Para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y el Conocimiento (Agesic), cuya finalidad es incluir a los uruguayos en la sociedad de la información y el conocimiento, empezando por el Plan Ceibal.

En otro orden de cosas, el Ministro de Economía Astori enterró definitivamente en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados la esperanza de los trabajadores de que los aguinaldos no sean gravados con el IRPF. Tras augurar que el año próximo nuestra economía mantendrá un crecimiento sostenido, manifestó con respecto al aguinaldo: “Ahora nuestra filosofía es que tributen todos los ingresos y una parte de ellos son los aguinaldos”. Éstos son una renta, “y como toda renta deben pagar”, sentenció.

Siguiendo con las noticias positivas, nos enteramos de que la deuda externa uruguaya (aquella que según el Frente Amplio se ha visto considerablente reducida) desde el 2005 a esta parte pasó de U$S 13.300 millones a U$S 17.300 millones, aumentando a razón de U$S 1.300 millones por año o U$S 108 millones por mes, si se prefiere.

Antes del 2005, cada uruguayo debía U$S 4.150; desde que el doctor Tabaré Vázquez asumió como Presidente de la República, y gracias a la exitosa gestión del Ministro Astori, ahora cada uruguayo debe U$S 5.400.

En setiembre Danilo Astori dejará su cartera para dedicarse de lleno a la campaña electoral. Que nos dejan en buenas manos se encargó de confirmarlo el futuro Ministro de Economía, Alvaro García, al confesar que: “Yo soy un letrista de murga”.

Alberto Lamaita es profesor de historia y dirigente de ALIANZA NACIONAL DE FLORIDA.

Columna publicada en el diario EL HERALDO, martes 26 de agosto de 2008

viernes, 22 de agosto de 2008

´No voy a desmantelar las reformas de este gobierno'. Con el senador Jorge Larrañaga.


A tono con los Juegos Olímpicos que terminan este fin de semana, el senador Larrañaga hizo gala en esta entrevista de su habilidad para la esgrima. Con lances y fintas, fue sorteando una serie de preguntas en su afán por presentar un perfil propio.
Obligado a cultivar su discurso de "tronco wilsonista", debe luchar contra el lastre de un equipo con varios nombres de los viejos tiempos lacallistas. Pero a la vez, este impulsor del "liberalismo inteligente", al margen de su voluntad por diferenciarse del gobierno, dijo que no tocará las principales reformas de la izquierda, salvo la tributaria. Aunque por momentos pareció rozar la exasperación, la principal figura opositora tomó el encuentro con espíritu deportivo.

Nelson Cesin




—En los últimos días ha planteado la necesidad de que el Partido Nacional (PN) tuviera capacidad de autocrítica. En particular aludió a "errores de algunas políticas neoliberales que se siguieron entre 1984 y 2004". ¿A qué y a quiénes se refiere concretamente con "errores de algunas políticas neoliberales"? —Me refiero a algunas políticas neoliberales que se vinculan fundamentalmente con la línea de política económica, con variables de ajuste en función de recomendaciones de los organismos internacionales. Esas políticas no contaban, por ejemplo dentro del pn, con todas las apoyaturas. Cuando hablo de autocrítica hablo de ese período, no lo circunscribo a un período concreto para atacar a nadie, sino que hago una autocrítica general.
—¿Qué consecuencias tuvo la aplicación de esas políticas neoliberales a las que alude?
—Tuvo consecuencias económicas, sociales, y trajo el gobierno de la izquierda. Algunas cosas habremos hecho mal como para que el Frente Amplio (fa) terminara ganando.
—El gobierno de Luis Alberto Lacalle, su rival interno, transcurrió dentro del período que usted menciona. ¿Quiere decir que las políticas privatizadoras y de desregulación laboral, por ejemplo, que Lacalle implementó no fueron las convenientes?
—El gobierno del doctor Lacalle, que fue un gobierno del pn, fue un buen gobierno. Ese es el primer rótulo que le quiero establecer. Pero, como en todo gobierno, se tuvieron políticas acertadas y políticas desacertadas. En aquel tiempo, un conjunto de intendentes del pn teníamos una visión crítica de algunos lineamientos de política económica, de atraso cambiario, de endeudamiento. Pero no quiero profundizar en las diferencias, que existieron, porque forman parte de las que existen en todos los partidos en función de las distintas alas.
—Bien, saquemos al gobierno de Lacalle del medio, pero detengámonos en las políticas privatizadoras de los años noventa. A su juicio, ¿esa concepción pasó de moda? ¿El Consenso de Washington está agotado?
—No creo que las políticas privatizadoras pasen de moda; en aquel momento tenían enormes resistencias. Y qué extraña paradoja: el fa terminó desarrollando en su gobierno lo que en aquel momento rechazaba y criticaba al gobierno del pn.
—Son cosas distintas. Lo que el fa rechazaba era la venta de activos de las empresas públicas; eso era lo que quería hacer el gobierno de Lacalle.
—No, perdóneme, no son cosas tan diferentes. El economista Bergara, subsecretario del Ministerio de Economía, dijo que ellos no se oponían a las concesiones, sino a qué gobierno las hacía. Recuérdelo, no lo recuerda porque no fue en su semanario, fue en Búsqueda que lo expresó. No estamos hablando de cosas enteramente diferentes, estamos hablando de procesos de privatización en términos generales. Los procesos de asociación con privados y de concesión que tanto criticó la izquierda… yo recuerdo discusiones en el Parlamento en las que senadores muy representativos del fa hablaban de derogar la megaconcesión que había hecho el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, y no derogaron nada, llevaron adelante la megaconcesión alegremente.
—Pero no me respondió cuál es su posición respecto a las políticas privatizadoras…
—Yo no quiero hablar del pasado. El doctor Lacalle fue presidente de este país en el año 90, yo aspiro a ser el presidente a partir de 2010.
—Se lo pregunto, precisamente, en función de su proyección futura.
—Yo me afilio a un liberalismo igualitario y solidario, incluyente, que es una definición de la Carta de Principios del pn adoptada en 2004.
—¿No es demasiado retórica esa definición?
—No, no. Yo le llamo liberalismo inteligente. Eso significa que el país tiene que tener políticas activas sectoriales, tributarias y tarifarias para radicar y orientar la inversión, para generar crecimiento, desarrollo y trabajo.
—¿Qué participación le reserva al Estado en esa orientación?
—El rol de promotor, orientador, regulador y garante; esa es una definición conceptual muy firme. Yo creo en la eficacia del Estado. La mejor y más auténtica reforma del Estado que debemos hacer, la primera, es hacer un Estado eficiente, porque yo no soy de los creen que todo lo privado es eficiente, en contraposición de lo público, que es ineficiente. Si tenemos un Estado eficiente, ese Estado pesará menos en la producción y en el trabajo nacional.
—Todo el sistema político plantea la necesidad de un Estado eficiente. La pregunta es cómo se logra.
—Resultados, calidad en la gestión, eficiencia en la gestión, respuestas a la gente, porque si la gente tiene respuestas, sentirá menos lo que paga al Estado. Entonces, políticas de concesión, políticas de asociación son políticas de un liberalismo inteligente que propicie desarrollo, crecimiento y trabajo, que además sigue siendo la mejor política social de cualquier país del mundo.
—Permítame volver a temas de coyuntura. ¿Qué lo acerca y qué lo distancia de Lacalle?
—Yo no quiero plantear las cosas en términos de cercanía o lejanía. Yo quiero expresar que hay diferencias. Primero: la definición básica que tiene el pn es que la interna es una fortaleza. En el pn no se sustituye la voluntad de la gente por el conciliábulo de dirigentes.
—Sin embargo, hay gente que se fue del Herrerismo y armó su precandidatura precisamente porque dice que en el Herrerismo hubo conciliábulos para designar al candidato.
—Perdóneme, perfecto, pero el pn tiene una primera definición, mi querido y respetado periodista: la primera definición es que más allá de esos movimientos que se dan o se pueden dar en todos los sectores, el partido tiene algo decidido, indiscutiblemente: en el pn hablan las urnas. Después tenemos diferencias entre los candidatos; tenemos diferencias generacionales entre el doctor Lacalle y quien habla, ya que me pregunta; tenemos una cercanía generacional con el profesor Vidalín; tenemos diferencias en nuestras raíces.
—A las diferencias ideológicas me refiero.
—El tronco herrerista del doctor Lacalle, mi tronco wilsonista. Indiscutible. Yo tengo una reafirmación nacionalista a partir del único caudillo que tuve en el pn, que se llama Wilson Ferreira Aldunate. Y después hay diferencias conceptuales. Yo he dicho claramente algo que me parece indiscutible: en la próxima elección no va a haber mayorías parlamentarias. A partir de eso, el país necesita políticas de Estado. Y como consecuencia de ello, digo: coalición nacional. No excluyo a nadie: si soy presidente voy a convocar al Frente, al Partido Colorado, al Partido Independiente.
—Lacalle dice más o menos lo mismo.
—No, no, no; el primero que habló de coalición nacional acá (golpea la mesa), en este proceso electoral, fue el entrevistado de hoy. No es que Lacalle diga lo mismo, no sé si dice lo mismo. Yo estoy hablando de convocar, también en un gobierno futuro, incluso a los mejores en todos los cargos. Estoy hablando de que sí o sí va a haber participación de todos los partidos en los entes autónomos y servicios descentralizados. Estoy hablando de que bimensualmente el presidente de la República se va a reunir con los presidentes de los partidos de la oposición. Estoy hablando de crear otro ámbito de aprovechamiento de la inteligencia nacional, que es el ámbito del presidente con los ex presidentes de todos los partidos. Estoy marcando un rumbo y un camino claros.
—Pero usted habla de una forma, de un estilo de encarar el gobierno. La pregunta apuntaba a la diferencia en los contenidos de la acción de gobierno…
—¡Pero, caramba! Y yo le puedo hablar de que en la referencia económica tengo dos candidatos claros: el doctor Sergio Abreu y el economista Javier de Haedo como posibles ministros de Economía. Desde el punto de vista de las políticas, hay que impulsar una política de Estado, de aliento y de promoción del trabajo nacional. Hay que impulsar una política de Estado también en materia de enseñanza, y aquí digo claramente que la nueva política social debe centralizarse en la escuela pública, en una triple dimensión: función educativa, alimentaria y sanitaria y de contención familiar. Estoy hablando de escuelas, que no serán todas, pero habrá escuelas de tiempo completo funcionando los 365 días del año. Estoy hablando de otro acento, muy fuerte, de un subrayado muy fuerte en un gobierno del pn en mi concepción: el desarrollo nacional integral. ¿Qué significa eso? Significa llevar adelante las ideas de Wilson de la descentralización, real, efectiva. Y digo más: el país crece si crece el Interior. Estoy hablando de seguridad ciudadana, con mano firme, con plan nacional de seguridad, que no pasa por la criminalización de los menores, que no pasa por la criminalización de la pobreza; yo no estoy de acuerdo en bajar la edad de imputabilidad de los menores. Con esto le estoy dando diferencias importantes, que son las que se van a dirimir, seguramente junto con otras: si queremos más Estado, menos Estado, si queremos políticas sociales incluyentes, si creemos verdaderamente en la negociación colectiva.
—Desde el Herrerismo, en cambio, se dice…
—¿Usted va a hacer un reportaje en función de lo que dice otro sector del partido?
—Sí, sobre todo cuando usted plantea diferencias con ese sector…
—No es tan así, pero dele (se sonríe).
—Gracias. Desde el Herrerismo se dice: "Larrañaga nos endilga haber practicado políticas neoliberales, pero nombra a Javier de Haedo como posible ministro de Economía, un técnico que ocupó puestos relevantes en el equipo económico del gobierno de Lacalle". Le están señalando una gruesa contradicción. —No, no es una contradicción, porque hoy el posicionamiento de Javier de Haedo es relevante por su incuestionable capacidad. Es un Javier de Haedo con un acumulado de experiencia muy gravitante y muy importante. No hay que olvidar que aquel Javier de Haedo tenía en el entorno de los 28, 29, 30 años. Entonces no es una contradicción en sí misma.
—¿El pensamiento económico de De Haedo se modificó?
—Todos cambiamos, todos vamos mejorando nuestras posturas, vamos adquiriendo conocimiento sobre la base de la experiencia, vamos quitándoles aristas a nuestros errores, que los tenemos.
—¿Qué piensa hacer en aquellas áreas en que la izquierda introdujo cambios estructurales o aplicó políticas notoriamente distintas de las de gobiernos anteriores? Pienso en el campo de las relaciones laborales, de la salud, del sistema tributario, en el campo de las violaciones a los derechos humanos en la dictadura, y en el de las políticas sociales.
—Política laboral: creo en la negociación colectiva, creo que es un instrumento de democratización de las relaciones laborales, creo que el Estado debe tener un papel en esa negociación colectiva, pero debe priorizar los entendimientos entre empresarios y trabajadores. No se puede cambiar abruptamente lo que tiene que ver con los consejos de salarios. Desde el punto de vista de la salud… es tan amplia su pregunta, tan amplia, adolece de imperfección una pregunta tan amplia.
—Puede ser, pero tiene un objetivo claro: saber qué innovaciones o continuidades tendrá su gobierno respecto a reformas centrales de este gobierno.
—Simplemente lo estoy peleando.
—No se preocupe: uno busca apartarlo de los lugares comunes y del discurso prefabricado.
—Ta bien, es el papel suyo y es el papel mío. Además lo hacemos con respeto, con bromas y hasta con enorme diversión. Una puntualización: yo no participo en el tema de que hay que cambiar todo lo que hizo este gobierno. Que se entienda claramente: no creo en los gobiernos que concurren a las instancias electorales diciendo que van a arrasar con todo lo que hizo el anterior. Prueba de ello es que en este gobierno del fa no hubo tanto del famoso cambio. Vamos a entendernos, la política económica de este gobierno no ha tenido grandes cambios con respecto a la generalidad de la política anterior, esto lo dicen desde la propia izquierda, cosa que me exime de prueba. Entonces, la primera definición es que yo no estoy en la posición de cambiar todo lo que ha hecho la izquierda.
Con respecto al tema de la salud, el partido no votó la reforma. Pero no estoy de acuerdo en cambiar toda la reforma de la salud, lo digo claramente. En este tema, el pn decía: complementariedad, coordinación y descentralización para los sectores de la salud privada y pública. Por eso no votamos la reforma, porque establecía un sistema centralizado, que iba a manejar todo como se está manejando, 1.500 millones de dólares a partir de la Junta Nacional. Pero todos éramos conscientes de que teníamos que modificar el sistema. ¿Qué aspectos vamos a corregir? A nuestro juicio, va a haber que darle mucho diálogo al proceso de la reforma entre todos los actores, va a haber que acercar a todos los actores: prestadores de los servicios, mutualistas, profesionales, usuarios; y tener en cuenta opiniones, experiencias y vivencias que se han venido dando. Hay que tener en cuenta que han pasado más de 300 mil usuarios al sistema mutual y esto ha generado un impacto negativo, que el doctor Alfredo Toledo, del Sindicato Médico, ha venido expresando y denunciando como uno de los problemas más complejos y que está provocando una crisis. En el sistema público de la salud tenemos que poner un acento muy especial, porque la gente que no tiene trabajo, los más pobres, los indigentes, siguen dependiendo del sistema público de atención de salud. En resumen, hablamos de correcciones, pero no de desmantelar toda la reforma de la salud.
—Sistema tributario.
—Perdón, voy a ir por el orden que yo había anotado. Derechos humanos. Nos parece un error todo el proceso de recolección de firmas para la anulación de la ley de caducidad; me parece que esto termina siendo una disputa de poder dentro del propio fa. Incluso desde sectores como el mpp, más puntualmente el senador Mujica, se jaquea en el esquema de poder al presidente de la República. Ahora, cabe preguntarse: ¿el presidente Vázquez va a firmar por la anulación?, ¿el ministro Astori va a firmar?, ¿los restantes ministros van a firmar, o van a quedar en la posición en la que estaba todo el Frente en la campaña electoral cuando decía que iba a mantener la ley de caducidad? Ha habido avances, lo reconocemos, pero es por la ley de caducidad y al amparo del artículo 4 que están presos los que están presos.
—¿Cosa con la que está de acuerdo?
—El artículo 4 ha sido susceptible de distintas interpretaciones.
—¿La suya es más cercana a la que aplicó este gobierno o a la de los anteriores?
—Yo me acerco más a una interpretación firme, como la que ha tenido el actual gobierno, y no a la que tuvieron los anteriores. Quiero ser muy claro en ese sentido.
—¿Con cuál área seguimos, según sus anotaciones?
—Políticas sociales. No han servido para hacer descender el núcleo duro de la pobreza, y sigue habiendo un proceso de infantilización de la pobreza incuestionable. Hay algo de reducción de la pobreza, pero los guarismos todavía no llegaron a los de los años 98, 99 y 2000. Con la indigencia ocurre otro tanto. Estoy de acuerdo en focalizar las políticas sociales en la niñez, en la mujer embarazada o con familia a su cargo en situación de indigencia; también estoy de acuerdo en tratar la tercera edad en situación de indigencia. Pero las políticas asistencialistas desde el Estado para familias en indigencia que estén en condiciones de trabajar tienen que tener una contraprestación de trabajo.
En políticas sociales pienso introducir lo que le dije, ya le hablé de centralizar la política social en la escuela pública, en esa triple dimensión.
—Según su visión, entonces, la anep tendrá un papel mucho más preponderante que el Ministerio de Desarrollo Social.
—El Ministerio de Desarrollo Social va a seguir funcionando, porque además el pn lo votó. Le vamos a hacer un cambio.
—¿Además del cambio de ministro? ¿O la ministra Marina Arismendi podría permanecer en aras de su concepción de gobierno de coalición nacional?
—No, no entrevere. Le vamos a cambiar el nombre, se va a llamar Ministerio de Desarrollo Social y de la Familia, como énfasis en una política poblacional que el país debe tener.
—Queda la política tributaria.
—Hemos dicho claramente que vamos a derogar la reforma tributaria del gobierno. Fui el primero en expresarlo. Cuando lo dijimos, nos dijeron que proponer la derogación lisa y llana no era responsable. Pero no dijimos que íbamos a derogar eso para no poner nada.
—Esa es la pregunta: ¿qué van a proponer a cambio?
—Vamos a diferir la contestación por una realidad indiscutible: este es un proceso dinámico, y la reforma, con vigencia a partir del 1 de julio del año pasado, ya tuvo muchas reformas por vía de decretos.
—¿No es política y económicamente desestabilizador decir "vamos a derogarla pero no sabemos qué vamos a proponer a cambio"?
—No, no, no en política… no, no, no.
—¿Esa postura no genera inquietud en la población y los mercados?
—No, porque es el propio gobierno el que ha estado modificando la política tributaria permanentemente. —Pero con un rumbo.
—No, no, con ningún rumbo.
—Perdón, el gobierno dijo…
—Con el rumbo del facilismo y de la urgencia electoral. Perdóneme, no, no y no. Usted pregunta y yo contesto lo que considero que debo contestar y usted no me puede orientar la contestación de la pregunta. ¿Sabe cuál es el rumbo del cambio? La urgencia electoral del gobierno y el rechazo de la gente a la política tributaria del gobierno, a esta reforma que castigó a la clase media.
—No se ofusque, permítame completar el razonamiento. El rumbo del cambio, según el ministro Astori, consiste en anunciar que, a partir de enero de 2009, el 80 por ciento de trabajadores y pasivos no pagará irpf.
—Si eso es así –lo dudo–, ¿qué significa? Que el 80 por ciento gana muy poco salario.
—Sí, es muy posible, pero no entiendo la asociación.
—Que esa reforma también tiene impacto sobre los que ganan menos, vamos a entendernos. Si es cierto ese cálculo es porque el 80 por ciento de los uruguayos gana menos de 12 mil pesos, lo cual es un salario muy bajo, cuando ha habido un proceso de inflación importante, que además no se ha contemplado con una política de desgravación de los artículos de la canasta básica familiar.
—Pero ahí entramos en otra dimensión del problema. ¿Qué hará el pn para aumentar ese porcentaje de salarios deprimidos?
—Como primera lectura decimos: vamos a derogar la reforma tributaria, va a haber un régimen tributario sustitutivo. Estamos diseñando esa política tributaria sobre la base de que nos cambian el arco permanentemente, porque se modifica el componente tributario de esa política que originalmente tuvo el gobierno. Que además ha gravado muchísimo más al trabajo que al capital. El último año gravó en más de 600 millones de dólares al trabajo; sin embargo, al capital lo gravó en 75 millones de dólares, casi diez veces más gravó el trabajo que el capital.
—¿El diseño tributario de su partido revertirá esa ecuación?
—Vamos a analizar un diseño tributario que sea más justo, que contemple que no pueden coexistir un irpf alto y un iva alto, porque se genera una combinación muy compleja para la presión tributaria. Además hay una paradoja que el gobierno progresista no contempló: en situación de crisis nos endilgaban que pagaba la gente; pero en situación de bonanza también pagó la gente. Ergo, la conclusión es: siempre paga la gente.
—¿Es posible que, en su futuro proyecto, el capital tribute más que ahora?
—Es posible, hay que analizarlo. Pero no me lo ponga como título prevalente.
—¿Un gobierno suyo bregaría por un tlc con Estados Unidos?
—La primera definición es que creo en el Mercosur. Y creo que los dos principales defectos que ha tenido el Mercosur son la inviabilidad del alca, por un lado, y, por otro, que no generó acuerdos o tratados con terceros países. Tenemos un Mercosur de papel, hueco, tenemos que llenarlo de contenido y de sinceramiento para vencer las asimetrías. Uruguay debe buscar los caminos que lleven a un tratado de libre comercio con Estados Unidos, con la Unión Europea, con Japón, con la India, con quien sea.
—El tratado del Mercosur no permite un acuerdo bilateral Uruguay-Estados Unidos.
—Eso es una entelequia, Uruguay tiene un tlc con México y sin embargo…
—Que fue autorizado expresamente. Y usted sabe que, para los intereses comerciales de Argentina y Brasil, México no representa lo mismo que Estados Unidos.
—Pero sí, porque se le dio ingreso a la política confrontativa de Venezuela al Mercosur.
—No, no representa lo mismo por el poderío económico que tiene Estados Unidos. Es evidente que Brasil no quiere que Estados Unidos se introduzca como cuña en la región a través de Uruguay.
—El problema es el siguiente: ¿entonces la integración y la inserción internacional de Uruguay son en función de lo que quiera y otorgue Brasil, cuando no se advierte que Brasil se incorpora al mundo globalizado como quiere y con el traje hecho a su medida, desconociendo el proceso de integración al Mercosur? ¿Cuándo nos vamos a avivar?
Fuente: Brecha, edición del día viernes 22 de agosto de 2008